La emoción y el aprendizaje

¿Cómo aprende el cerebro?

El cerebro es un órgano fantástico que nos posibilita que aprendamos y que además nos permite aprender durante toda nuestra vida. ¿Pero qué enciende la chispa del aprendizaje? ¿Qué hace que establezcamos conexiones neuronales nuevas?  La emoción.

La emoción enciende en todos nosotros y sobre todo en los niños la chispa del aprendizaje, el gusto por aprender y la necesidad de hacerlo, aunque requiera esfuerzo, no importa, porque queremos aprender.NEUROCIENCIA Y EDUCACIÓN

La neurociencia ha demostrado que cualquier aprendizaje que parta de la emoción y de la sorpresa es más significativo.  Además  si es experimental y transversal, activa muchas áreas del cerebro. Este creará muchos patrones, por lo que será capaz de recordarlas y usarlas con más eficiencia.

Pero cada niño debe ir a su ritmo. No todos los cerebros maduran igual ni al mismo tiempo. Exigirles un concepto antes de que puedan entenderlo es no solo una pérdida de tiempo, sino que les predispone a no querer aprenderlo.

Tenemos que ser aprendices con los niños, aprender con ellos y de ellos. Pero tendemos a sobrecargarlos de deberes y exámenes. No hay nada les quite más las ganas de aprender a los niños que obligarle a sentarse en una silla a estudiar. Si lo hacen por miedo a los resultados, a largo plazo serán niños que asocien el miedo con el aprendizaje.  En cuanto esa presión termine ya no querrán aprender.

¿Cómo se emociona el cerebro?

En Baratze hemos observado que los  niños cuando están en contacto con la naturaleza, simplemente SE EMOCIONAN ante todo lo que descubren y todo lo que aprenden activa su memoria, porque es un aprendizaje que les ha emocionado.

En la naturaleza, se suscita en ellos todo lo que facilita el aprendizaje: la alegría, el buen humor y la sorpresa,  que rompen la monotonía y activan la atención porque no saben lo que va a suceder. Entonces se abre su cerebro a la curiosidad por la novedad, por lo desconocido e inesperado.

Además hemos observado que en Baratze al realizar el aprendizaje en grupo, se enciende en ellos un espíritu colaborativo impresionante. Realizan el trabajo en grupo y en un clima de juego, que son dos factores imprescindibles para que nuestro cerebro, que es eminentemente social, aprenda. Los niños están relajados, sin estres y son felices.
En el medio natural aumenta la creatividad y  la capacidad de solucionar problemas. También al aumentar la actividad física, comer y dormir bien,  aumentan sus habilidades intelectuales y cognitivas.

Todos son factores que contribuyen a activar en ellos el gusto por aprender, para que luego en el aula el maestro tenga más fácil realizar su labor, que es básicamente motivarles para que quieran aprender y aprecien el esfuerzo que eso supone.

Es como si se encendiera una chispa en ellos: APRENDER ES DIVERTIDO, ALEGRE Y NECESARIO.

En este video  se habla sobre la motivación para el aprendizaje.motivación en el aprendizaje

 

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